jueves, 21 de abril de 2011

what happened in Vegas



estábamos en la punta de un cerro en Túnez. desde ahí se podía ver una playa pero no podíamos movernos porque de a poquito notábamos cómo iban desprendiéndose pedazos de la montaña hacia abajo. piedras que caían en  el mar. cerca, un hotel que nos llevaba de excursión a Las Vegas. Pero a una Las Vegas del pasado, con casinos que parecían bingos de iglesia.

sábado, 16 de abril de 2011

la carta de la muerte

martes, 5 de abril de 2011

Razones para dejar de ser hombre

Sospecho de la tarea de escribir sobre masculinidad y además, me sobrepasa. No me gusta el tema; creo que cuando los hombres escriben sobre masculinidad, sucede lo mismo que cuando los militares piensan lo militar “críticamente”: termina todo en el aggiornamiento y perfeccionamiento del militarismo. Yo no quiero ser cómplice de ello. Se trata de relatar cómo entiendo la masculinidad a partir de ciertas definiciones, pero entrar en ese relato y en esa escritura ni me gusta ni me tienta. Sospecho de ella, porque sospecho de mí, en tanto hombre que escribe de masculinidad. Escribiendo estas líneas seré un capitancito jugando a ser crítico con su ejército.

Por otra parte ¿quién dice que soy un hombre? Lo dijeron mi madre y mi padre, lo sabían o alguien se los dijo o era necesario ser alguna cosa, hombre o mujer. El asunto es que por mucho tiempo yo estuve convencido de que era un hombre. ¿De dónde viene ese convencimiento? Viene de la familiaridad y seguridad con la que me trataban como a un hombre, siendo niño, siendo adolescente, siendo adulto. Esos códigos, esos juegos, esas palabras, propias y adecuadas para convencer y convertir a un niño en hombre se me dieron a mí sin titubeos y sin ocultamientos. Me fueron haciendo hombre, me fueron produciendo hombre al mismo tiempo que me iban haciendo pobre, con hambre, descartable.

En esa trayectoria, fui siendo hombre, siendo construido hombre. Pero es difícil que alguien esté totalmente construido del modo que se quiera. La totalidad es la muerte. Por eso no soy hombre, aunque fui construido como tal a partir del descubrimiento -en el parto, supongo- de que yo traía conmigo las piezas necesarias para designarme “varoncito”. Fui nombrado como tal y en mí se asentó la convicción de que era tal. Fui hombre, el tiempo que lo fui, porque estaba convencido de ello y quienes tenían trato conmigo, parecían estar de acuerdo con esa opinión.



No se si me gustó serlo o no, creo que ser o no hombre, vivirme como tal, no tenía para mí la importancia de otros asuntos: comer ese día, tener donde dormir ese día, algo para no sentir frío, algo de dinero para la casa. La pregunta por el gusto de ser, sentirte o estar hombre, tenía menos importancia que la pregunta por lo humillante, odioso y maldito que es ser pobre y no tener para comer. Aún así, claramente era hombre. Me daba cuenta de ello: debía ir a trabajar, ganar algo de dinero, hacer algo para no morirnos de hambre y no pasar tantas humillaciones. Ser hombre significaba trabajar. Ser niño hombre significaba repartir tu tiempo entre estudiar y trabajar (¿y jugar?: si te quedaba tiempo restante).


No me gusta ser hombre, por eso he dejado de serlo. Tampoco quiero ser mujer, transexual o lo que se quiera, si todo ello va -como va- asociado a explotación, dominación, clasificación. No me interesa. Así como supe que era hombre (porque hubo el convencimiento de que lo era) así he sabido que ya no quiero serlo porque he ganado el convencimiento de que no es lo mío. Ya hay muches que quieren ser hombres, felices elles, yo no me opongo a que lo sean.



No se si me gustó serlo o no, creo que ser o no hombre, vivirme como tal, no tenía para mí la importancia de otros asuntos: comer ese día, tener donde dormir ese día, algo para no sentir frío, algo de dinero para la casa. La pregunta por el gusto de ser, sentirte o estar hombre, tenía menos importancia que la pregunta por lo humillante, odioso y maldito que es ser pobre y no tener para comer. Aún así, claramente era hombre. Me daba cuenta de ello: debía ir a trabajar, ganar algo de dinero, hacer algo para no morirnos de hambre y no pasar tantas humillaciones. Ser hombre significaba trabajar. Ser niño hombre significaba repartir tu tiempo entre estudiar y trabajar (¿y jugar?: si te quedaba tiempo restante).


No me gusta ser hombre, por eso he dejado de serlo. Tampoco quiero ser mujer, transexual o lo que se quiera, si todo ello va -como va- asociado a explotación, dominación, clasificación. No me interesa. Así como supe que era hombre (porque hubo el convencimiento de que lo era) así he sabido que ya no quiero serlo porque he ganado el convencimiento de que no es lo mío. Ya hay muches que quieren ser hombres, felices elles, yo no me opongo a que lo sean.



Me di cuenta de que era hombre exactamente cuando empecé a no querer serlo: cuando miré hacia ese atrás ficticio que es mi pasado y rememoré días de trabajo, hambre, rabia, llanto y humillación. De ahí en más no quise seguir esa senda: la del hombre pobre, pobre hombre. ¡Que sean hombres los ricos, que tiene plata para serlo!, ¡que sean mujeres las ricas, que tienen dinero para serlo! Los pobres siempre seremos cualquier cosa: putos, maracas, travestis, maricones, transexuales, cualquier cosa barata y rara en el mercado del placer de los ricos y las ricas. Los pobres no tienen género, o los tienen todos, son unos des-generados, un objeto al alcance de la billetera de los ricos que son quienes nos clasifican. Si fui hombre, pobre, hambreado, fue porque a algún rico o rica le convenía que así fuese.


No quiero estar más a la conveniencia de esos ricos, no me interesa satisfacer sus expectativas ni sus demandas, no soy su oferta. No quiero cumplir ninguna expectativa asociada a una cuestión de género: no quiero ser el hombre adecuado ni la mina adecuada ni la trans adecuada. La identidad es adecuada y útil al placer de los ricos, sirve para acrecentar su zoológico humano, su colección de experiencias. Acabados los territorios por descubrir y conquistar, el hombre rico inventa nuevas categorías, nuevos cuerpos, nuevas miradas que sumar a su colección.


Yo no quiero ser parte de ese insectario. Ya lo fui. Escapé, arranqué. Ser hombre forma parte de un estándar útil al goce estético y sexual de una estirpe planetaria que se satisface en follarse cada categoría existente: si fui hombre, pobre, chileno, bizco, chico, y me hicieron e hice de izquierda, leído, rebelde fue, sin duda, para el morbo y la calentura de unos (y unas) cuantos ricos necesitados de la viva pornografía que es la vida hambreada, humillada e insatisfecha de los pobres, obligados a violarse, matarse, comerse entre si para placer del voyeurismo de los ricos. A lo que era yo mismo en esa época lo intentaron violar, lo abusaron, tocaron para placer de algún otro invisible, lejano, adinerado, por interpósita persona.

Por eso, al mismo tiempo que descubrí que era hombre, pobre, miserable, rebelde, izquierdoso y rencoroso me puse a la tarea de dejar de serlo, para no formar parte del espectáculo, de la tarea, del destino.



Pelao Carvallo
Octubre 2009

flasheandote desde http://masculinidad-es.blogspot.com/

domingo, 3 de abril de 2011

queer as folk



una tarde de invierno, una chica que me decía que necesitaba parecer chico pero no le daba la altura para algo más que preadolescente petiso. ella es hermosa y me lleva a través de escaleras a ver un compilado de los mejores goles del Diego en Italia.

miércoles, 30 de marzo de 2011

en el monte, a la hora de la siesta




Caminábamos por una callecita de Paternal. Era de noche y había que esquivar un auto muy grande estacionado en la vereda. Detrás nuestro, caminando más rápido, aparecía una figura de mujer mayor, regordeta. No podía verle la cara. En un tono de voz muy agudo sentí que nos pedía ayuda. Dijo que tenía que llevarnos con el Pombero, a ver a todos los niños que él escondía, niños de padres muertos.

viernes, 25 de marzo de 2011

En el hospicio

De nuevo en el espacio ese de confinamiento. Esta vez dentro de un camarote de tren bastante sombrío en el que estaban llevándome a una clase "especial" en donde tenía que entregar mi monografía sobre Esparta. Estaba Norma Pons y Tracy Jordan y todos los compañeritos tenían algún tipo de retraso mental. Hablaba con una chica acerca del potencial disruptivo de la sexualidad establecida en las tramas de Glee (?) y no sé si me daba la razón porque yo estaba loca o porque realmente debería ponerme a teorizar sobre singing gays. Quiero ver Sucker Punch en pantalla grande.

viernes, 11 de marzo de 2011

les vacances



un gran video. no tiene nada que ver con el contenido de la letra. estos tipos eran vanguardia de verdad.
que cómo conocí este video? no, no fue en esas noches pseudotortas de boliches gay, sino en el micro de vuelta de las vacaciones. un trayecto que debería haber durado 10 horas y demoró 22 con películas de adam sandler de las malas, sandra bullock haciendo de texana de buen corazón, mate, harinas, más mate, almuerzos envasados para vegetarianos heterodoxos (lease, jamón que te decolora todo el queso de tu sanguche), una señora embarazada completamente insufrible que se reía de TODO pero al promediar el viaje mostró la hilacha con comentarios bien conchudos sobre los piqueteros y la libertad de movimientos y un montón de otras pelotudeces por el estilo. hacia el final, como ya no había dvd de películas, pasaron un compilado de videos de los ochentas: pet shop boys, roxette, cindi lauper, europe, george michael y depeche mode. el video debe haber sido un filtro muy grande para las bandas con buenos músicos pero feos y sin carisma.

la vacación, muy bien. la marea subía y bajaba y en el intermedio dejaba unas piletas de piedra horadada llenas de pececitos y algas y cangrejos luchadores caníbales. recordé que así como todas las chicas suelen tener una fase en la que quieren ser fotógrafas, muchas niñas tuvimos la fase "bióloga marina" que murió rápidamente al vivir lejos de san clemente del tuyú pero despertó con nostalgia cuando vimos La vida acuática, con bill murray tan lindo con su gorrito de lana rojo.
 
en breve, voy a subir alguno de los videos playeros realizados que incluyen muchas señoras gordas, viejos pescadores y perros felices.